jueves, 19 de marzo de 2009

Pidiendo un deseo a una estrella

Pidiendo un deseo a una estrella

 

Mi estrella no es otra cosa que la persona que ha logrado, de algún modo arrastrarme del agujero al que me caía como única esperanza y todavía sin cumplir .. una estrella  es alguien que ha iluminado mi camino y que al mismo tiempo ha oscurecido la poca penumbra que corría  al pedir bonanzas…

 

 Una estrella no es otra cosa que el embellecedor que cubre cuidadosamente la puerta que te encierra, por que tal vez ,  andas sumergido en un mundo de extrema superstición y  has caído en su luz cual tela de araña celosa. Enciende un sirio con las manos, o apaga una vela con la yema de los dedos. Sólo tienes que tener una candelita a tu lado y podrás darte cuenta que solo ameniza tu locura y que no hace nada por ti, por que como dije antes, puede encenderte los ojos , pero a la vez apagarte el camino que lleva hasta la realidad.

 

 Señorita estrella, le mando este puñado de letras, sacados de mi corazón y quiero ver que hace usted con él… sólo tiene que darme una señal, una mísera y diminuta señal. No creo que el ser tan mezquina pueda llevarla a la arrogancia, sólo quiero verlo o tener la oportunidad de saber que se siente al recibir un deseo tan valioso como el que tengo en mente, pero no soy capaz de gritar a los cuatro vientos por temor a su rechazo de siempre.

 

 Si está usted ahí, le pido que deje de alumbrar un momento la noche para que intente apaciguar esta casquería que domina mi alma. Por favor, si pudiera bajar hasta el núcleo de la Tierra, tenga por seguro que lo haría, aunque sólo  fuera, por querer traerme un demonio de su residencia, al fin de al cabo, y en muchas ocasiones, los demonios son los que te ayudan a borrar de la mente, todos aquellos malos sentimientos que se apoderan de ti, una batalla interminable, ganas de arrancarme el pelo, querer y no poder llorar.

 

Señorita estrella hágame ese favor y siempre, siempre, colgaré un pedazo de mi cuerpo en el cerezo de la terraza, hágalo y rendiré homenaje a su hazaña hasta que cierre los ojos y después, no se lo que pasará después pero le aseguro que 1.000 que viviera lo estaría practicando…

 

Señorita estrella, es usted mi última opcion, salve a mi madre, sálvela, de otro modo me veré obligado a bajar al inframundo para hacer trueque por su vida y la mia, por favor, tengo las piernas ensangrentadas de estar arrodillado ante usted, si, fui yo el que colocó debajo esos punzones, pero es una de las razones por la cuál estoy aquí, o vive mi madre, o muero yo, y de la forma mas horrible…

 

Por favor señorita estrella, salve mi corazón, por que este es el de ella…[…]

 

José Mariño (Pigadei)

 

 

 

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